Viernes, 15 Febrero 2019 10:54

Centerfield

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Centerfield es uno de los temas musicales más escuchados en los estadios de baseball en Estados Unidos, algo parecido a un himno. Compuesto e interpretado por John Fogerty, forma parte del álbum de mismo título publicado en 1985. Su estrofa más repetida a coro por los aficionados “Put me in, coach / I’m ready to play” podría interpretarse como un resumen del momento vital por el que atravesaba Fogerty en el momento de su composición.

John Fogerty es una figura sobradamente conocida y forma parte de la iconografía del rock. Líder de la Creedence Clearwater Revival durante los tres años y medio de vida de esta banda legendaria a finales de los sesenta y principios de los setenta, se reinventó para continuar con una exitosa carrera en solitario. Pero el paso entre una etapa y otra no fue un camino de rosas. Pasaron décadas para que Fogerty pudiera reconciliarse consigo mismo y avanzar en su carrera y en su vida.

En su autobiografía “Fortunate Son: My Life, My Music”, Fogerty relata cómo sus influencias musicales y su obsesión perfeccionista le llevaron a convertirse en la figura dominante de la banda de El Cerrito, una pequeña ciudad en las inmediaciones de San Francisco, para pasar del anonimato a superar en ventas a los mismos Beatles durante los escasos años de vida del grupo con temas como Proud Mary, Who’ll Stop The Rain o Green River.

Lo que tuvo lugar durante esos tres años y medio y la posterior ruptura se apropió del centro de las vidas de los integrantes de la banda, para bien o para mal.

En toda ruptura hay sentimientos encontrados, liberación, acritud, resentimiento, traición, es una explosión de emociones que si no se gestionan se corre el riesgo de dejarse atrapar y permanecer anclado durante años y a veces de forma permanente. Esas emociones se integran en la personalidad y modelan la identidad de quien las sufre.

Las tres rupturas de John: Saul, Tom y el legado de la Creedence.

[Ruptura #1: Fogerty vs Saul]

El álbum Centerfield ejemplifica el momento álgido de esa relación de amor-odio hacia la figura paterna y es una especie de grito de liberación. Parece escrito con la imagen de Saul Zaentz en la mente de Fogerty, con la intención de liberarse o de descubrir al mundo la injusticia cometida hacia él por quien debería protegerle y reconocerle. De forma consciente o inconsciente no menos de tres temas sugieren la presencia de Zaentz. De hecho uno de ellos sirvió como base de la demanda de difamación que el propio Zaentz llevó a los tribunales y que un acuerdo con la discográfica de ese momento de Fogerty, Warner Bros., solventó previo cambio del título de la canción y el pago de una indemnización.

Pero Zaentz también llevó a los tribunales a Fogerty con la acusación de plagio de uno de los temas. Plagio de si mismo. Zaentz como dueño de los derechos de los temas de la Creedence argumentaba que el tema The Old Man Down the Road era una copia de Run Through The Jungle. Fogerty consiguió demostrar en el juicio guitarra en mano que ambos temas eran diferentes, aunque sonaran a Fogerty, un estilo del que difícilmente podría desprenderse. Formar parte del jurado en este juicio debió ser toda una experiencia, una master class de Fogerty diseccionando su estilo y forma de componer.

Saúl Zaentz fue el primer productor de la Creedence, aunque el título de productor no es exacto ya que no intervino musicalmente sino que fue más bien un promotor de la carrera de la banda. Como dueño del sello Fantasy Records se erigió como padre artístico y gestor de la efímera carrera de la banda. En cierta manera, se puede decir que fue el descubridor del talento de Fogerty.

Y por ello, se cobró una inmensa recompensa.

Tan grande como la de adueñarse de los derechos de la obra musical de la Creedence. Pese a no haber compuesto una sola nota se convirtió en el propietario de una obra de incalculable valor, que hoy en día sigue produciendo pingues beneficios y que nunca volvieron a su legítimo propietario, John Fogerty. Este hecho, acompañado de verse atrapado en un régimen de semi-esclavitud con la obligación de producir un número inasumible para cualquier talento creativo de canciones para el sello, desencadenó la ruptura del grupo, el aborrecimiento de Fogerty hacia su propia obra y un periodo de sequía creativa de años.

A partir de entonces, para Fogerty Saúl Zaentz se convirtió en el centro de su existencia, en el sentido más negativo posible. Situó a su enemigo como el centro de su vida. Y no es de extrañar. Con el dinero recaudado por las ventas de los álbumes de la CCR Zaentz construyó un imperio musical, en pocos años adquirió sellos como Prestige Records, con un catálogo importante de figuras del jazz, y dirigió sus esfuerzos hacia la industria cinematográfica, convirtiéndose en un multipremiado productor de títulos como Alguien voló sobre el nido del cuco, Amadeus o El paciente inglés.

El situar al enemigo en el centro de su vida, llevó a Fogerty a aborrecer su obra pasada, negándose a interpretar durante décadas sus éxitos, a una sequía creativa que duró años y a desconfiar de las relaciones personales y profesionales, lo que le hizo incluso convertirse en un one man band, prescindiendo de otros músicos en la grabación de su álbum inmediatamente posterior a la ruptura con la CCR, The Blue Ridge Rangers.

[Ruptura #2: Fogerty vs Fogerty]

El center field es el espacio central en un campo de baseball, en él se sitúa el jugador con mayores capacidades atléticas, con visión de juego y rapidez para moverse hacia las bolas altas. Ocupa el mayor espacio. Es el centro del campo. Los center fielders son reconocidos como las estrellas de este deporte, quienes son suficientemente rápidos para llegar a bolas altas, con brazo poderoso para devolverla a las bases y visión de juego para prever la dirección del bateo. Son los jugadores más completos por sus características atléticas y también suelen ser los bateadores más determinantes del equipo. Convertirse en center fielder es el sueño de todo aficionado que se inicia en este deporte, un sueño compartido por los hermanos Fogerty.

Tom Fogerty, unos años mayor que John, incubó, en cierta manera, el germen musical en su hermano. Le inició en los avatares del rock and roll aunque nunca tuvo su talento. Fue una relación complicada y rota prácticamente al tiempo en que se quebraba la formación. Para Tom, su hermano se convirtió en el centro de su existencia. De nuevo, en forma de enemigo al que culpar por la falta de reconocimiento del propio talento, lo que desembocó en hostilidad, traiciones mutuas y una reconciliación que nunca llegó.

[Ruptura #3: Fogerty vs CCR]

La relación con los otros miembros de la banda, Stu Cook y Doug Clifford, no fue menos traumática. Por un lado, los unos culpando a Fogerty de reservarles el papel de meras comparsas en la banda, algo nunca desmentido por Fogerty que dedica algunas frases poco halagadoras a sus excompañeros en su autobiografía. Lo que es constatable es que Fogerty fue el principal y casi único compositor, dejando sólo espacio para canciones de los otros miembros en el último álbum, con resultados poco satisfactorios. Es, por otro lado, el único miembro de la banda que consiguió hacer carrera en solitario, mientras que los dos miembros supervivientes, se dedican aún a ordeñar la vaca de la Creedence en una versión del grupo conocido como Creedence Clearwater Revisited, algo así como un grupo tributo pero con dos miembros originales entre sus filas.

Por otro lado, Fogerty nunca olvidó la traición de sus antiguos compañeros al ponerse de lado de Zaentz, por motivos económicos, y pese a haber sido tan estafados por Fantasy como el propio John. Pero Fogerty tenía reservada una buena ración de venganza para hacer pagar con escarnio público a sus enemigos menores. Se negó a dejarse acompañar por ellos en la actuación posterior a la ceremonia de inducción al Rock and Roll Hall of Fame. En su lugar, le acompañaron Bruce Springteen y Robbie Robertson. Ante tal agravio, Stu y Doug no pudieron hacer otra cosa que abandonar el recinto ante la mirada atónita de espectadores y medios de comunicación.

Una venganza que, sin embargo, para su gran enemigo nunca llegó. Pese a que John había jurado bailar sobre la tumba de Saul Zaentz, llegado el momento sus sentimientos estaban lo suficientemente apaciguados como para no expresar más que indiferencia ante la muerte de su némesis. En ese momento, John Fogerty ya estaba curado.

¿Cómo sucedió tal curación?

Mientras que durante décadas el centro de su vida había sido ocupado por su enemigo, llegó un momento en que ese protagonismo cedió espacio paulatinamente a otros aliados. Se puede decir Centerfield es el álbum que señala el punto álgido en su etapa donde el enemigo ocupa el centro y Blue Moon Swamp, publicado en 1997, doce años después, presenta a un nuevo Fogerty cuyo espacio central ya no es ocupado por Zaentz sino que es su segunda esposa Julie quien ocupa ese espacio. Cambio de odio por amor. Y además el éxito le acompaña al ser galardonado como premio Grammy al mejor álbum de rock en ese año.

Sólo en el momento en que el enemigo se apartó de la vida de Fogerty es cuando se produjo la curación o como el protagonista de esta historia asevera: “The day I gave up on Saul was the day I moved forward”.

Sin ti no soy nada

Situar al enemigo como centro gravitacional no es nada extraño y sucede en las mejores familias. De hecho, es en el entorno familiar donde se da de forma más habitual este paradigma, del que habla Stephen Covey en su obra Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, donde cónyuges, padres o madres se convierten en el centro de quien les culpa de sus desgracias. Covey alerta de los peligros de situar en el centro de nuestra vida al enemigo, pero también al dinero, o el trabajo, o la familia, sin dejar espacio para nada más.

En ocasiones, situar a nuestro enemigo íntimo en el centro de nuestra existencia nos ahoga y nos limita o como acertadamente Amaral refleja en su canción conforma nuestra identidad hasta tal punto que la vida no tiene sentido sin esa persona.

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Ignacio Martínez Mayoral

Editor en The Negotiation Club y facilitador en divergentia::la oportunidad en la diferencia

www.divergentia.es

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