Miércoles, 11 Diciembre 2019 10:16

La rabieta táctica

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No hay una situación que aterre más a una madre o a un padre que exponerse a una monumental rabieta del típico niño o niña que se lanza como poseso al suelo en pleno centro comercial interpretando a todo volumen un berrinche incontrolable ante numerosos testigos que contemplan ensimismados el momento, aliviados por no tener participación directa en la explosiva escena, y que tratan de adivinar el desenlace de este desequilibrado duelo.

Ante una situación de frustración donde se les niega un premio es habitual que los infantes respondan con una explosión emocional, a veces volcánica, en forma de rabieta o berrinche que si se dan una serie de variables puede funcionar. Es decir, que consigan lo propuesto y, no menos importante, aprendan el uso de una táctica efectiva si dan con las claves. 

En primer lugar, para que sea efectiva, la rabieta debe ser social. Es imprescindible la presencia de testigos que con su mirada obliguen al destinatario del enfado a ceder y conceder por no verse expuesto a la crítica colectiva. Y al premiar al supuesto ofendido se fomenta el refuerzo positivo de una conducta reprobable, al menos para sus intereses. En segundo lugar, la rabieta debe ser cuidadosamente medida y debe combinar una duración suficiente junto a una intensidad creciente, como dando a entender desde la lógica infantil que cuanto más tiempo se tarde en ceder mayor intensidad se aplicará al grito y al lloro. También debe expresarse en el lugar y el momento adecuados. Es decir, cuando generen más incomodidad a la otra parte. 

Otra de las claves interesantes para el éxito de la rabieta es que juega con la imagen de forma peculiar. Por un lado, para el impulsor del berrinche su imagen queda en segundo plano, puede permitirse deteriorar la forma en que los demás le ven, si la recompensa es atractiva, mientras que el destinatario corre el riesgo de tratar de protegerse y parece más preocupado por no ser visto como progenitor inflexible ante las demandas de su descendencia. Una contradicción en la que quien más se juega en términos de imagen menos le importa la opinión de los demás y quien menos culpa tiene de la reacción emocional más se preocupa de cómo queda su imagen ante los observadores del episodio. El término "vergüenza ajena” parece de aplicación en este tipo de situaciones.

Lo curioso de la rabieta táctica es que, si surte efecto, logra no solo la recompensa demandada sino que también atrae toneladas de atención, lo que es un premio en si mismo. Que se lo digan a esos hermanos tranquilos y dóciles que contemplan estupefactos cómo sus hermanos con peor comportamiento acumulan mucho más tiempo de atención por parte de sus progenitores. 

Lo que, en pocas palabras, resume esta táctica: cuanto peor te comportes mayor atención recibirás.

 

Visto 452 veces Modificado por última vez en Miércoles, 11 Diciembre 2019 16:30
Ignacio Martínez Mayoral

Editor en The Negotiation Club y facilitador en divergentia::la oportunidad en la diferencia

www.divergentia.es

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