Martes, 16 Septiembre 2014 11:05

Una pistola apuntando a la cabeza

Imagine y trate de sentir el frio acero del cañón de una pistola apuntando directamente a su cabeza y al otro lado del artefacto a una persona que le conmina a disculparse a cuenta de unas desafortunadas palabras que usted pronunció con anterioridad. Si usted no se disculpa, su vida corre peligro.

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